www.jpg (14243 bytes)

 

 

botillopeq.jpg (16090 bytes)

 

    Quiere que la tradición que el botillo naciera en algún lugar apartado de las montañas del Bierzo de manos de monjes eremitas. Allí cuidaban los siervos de Dios de los cerdos, alimentándoles con bellotas, centeno y los limpios vientos serranos. Llegado el invierno, procedían al sacrificio de los animales. Con tanta habilidad como esmero, separaban las costillas, los huesos de la cabeza y el rabo y, una vez cortados en pequeños trozos, del tamaño de un bocado, los introducían en la artesa con sal, pimentón, ajo y orégano. Después de un tiempo de adobo, se introducía todo en grandes tripas. Una vez cosidas, se colgaban unos días a secar, tras un proceso de ahumado con leña de roble y tomillo para "sanearlos y dar gusto". Así quedó fijada y así ha llegado a nuestro días una receta que cada generación ha heredado de la anterior, rindiendo pleitesía a lo largo del tiempo al que es, sin duda, el rey de la cocina berciana.

 

botillogrande.jpg (35341 bytes)